Por definición, los hobbies son parte lateral, puramente recreativa, de la vida de las personas. Aunque, la mayoría de las veces, la pasión puesta en desarrollarlos –tal vez, a lo largo de muchos años– contradiga ese protagonismo menor. La pileta hace foco en tres personas que forman un grupo de aficionados al modelismo naval, y que se reúnen a navegar sus barcos a escala en la fuente de una plaza porteña. Allí se cruzan con otros que comparten (y que rechazan) ese mismo hobby. Algo cercano a una comedia documental deadpan, con los ojos bien abiertos a los detalles y a situaciones que terminan por crear un mundo paralelo y propio, la opera prima de Matías Bringeri apuntala una mirada sólida con pocos elementos y con la precisión del artesano, poniéndose a la altura de sus personajes: tres apasionados que van de la torpeza y el absurdo cotidiano a una conmovedora, devota entrega por su épica minimal, y para quienes todavía no se inventó una escala que logre medir su condensada grandeza. (extraído de BAFICI.gov.ar)
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