Disney vuelve a sacudir su cúpula directiva apenas tres años después del inesperado regreso de Bob Iger al poder. La compañía ha decidido adelantar su salida un año antes de lo previsto y apostar por un relevo generacional que marca un nuevo punto de inflexión en su estrategia.
El elegido es Josh D’Amaro, hasta ahora responsable de los parques temáticos, que asumirá el cargo de CEO el próximo 18 de marzo, coincidiendo con la junta anual de accionistas. Iger no se desvinculará de inmediato: permanecerá como asesor principal dentro del consejo hasta su jubilación definitiva a finales de año.

“Salarios millonarios y continuidad creativa: así es el relevo que marcará el futuro de Disney.”
Con 54 años, D’Amaro representa una transición calculada hacia un liderazgo más joven, pero alineado con la visión que Iger ha tratado de imponer desde su retorno. Junto a él, Disney refuerza su estructura ejecutiva con el ascenso de Dana Walden como directora de contenido y presidenta, consolidando el control sobre el negocio de entretenimiento, incluyendo Disney+, Hulu y los grandes estudios.
El movimiento busca garantizar continuidad creativa y estabilidad interna en un momento especialmente delicado para la industria audiovisual.

“Disney adelanta la salida de Bob Iger y apuesta por un CEO más joven para liderar su nueva etapa.”
El cambio no ha llegado precisamente con austeridad. El nuevo CEO debutará con un salario base de 2,5 millones de dólares, acompañado de bonificaciones que multiplican esa cifra y de incentivos en acciones valorados en decenas de millones por ejercicio. Walden, por su parte, contará con una retribución aún mayor, reflejo del peso estratégico del contenido en el futuro de la compañía.
Mientras tanto, Wall Street ha reaccionado con cautela, manteniendo las acciones en niveles similares a los de 2022, a la espera de comprobar cómo este relevo impacta en la creatividad, el volumen de producción y el control de calidad en plena irrupción de la inteligencia artificial.

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