Sophie Turner afronta uno de los momentos más decisivos de su carrera con el arranque del rodaje de la nueva serie de 'Tomb Raider', el ambicioso proyecto de Prime Video liderado creativamente por Phoebe Waller-Bridge.
Aunque la actriz se enfundó recientemente por primera vez el icónico traje de Lara Croft, su transformación física comenzó muchos meses antes, con una preparación extrema pensada para dar vida a uno de los personajes más exigentes del audiovisual contemporáneo.
“Tomb Raider no solo marca un antes y un después en su carrera, también en su relación con el cuidado físico.”
Durante ese intenso proceso, Turner se sometió a una rutina de entrenamiento diaria de alto rendimiento, muy alejada de su estilo de vida anterior. El cambio fue tan radical que terminó revelando un problema de salud desconocido hasta entonces: una afección crónica en la espalda que salió a la luz como consecuencia directa de la exigencia física del papel.

Un hallazgo inesperado que, lejos de frenar el proyecto, ha permitido a la actriz poner el foco en su salud y comenzar un tratamiento preventivo para evitar complicaciones futuras.
“El durísimo entrenamiento para convertirse en Lara Croft destapó un problema de salud que Sophie Turner desconocía por completo.”
La intérprete ha reconocido que esta es la primera vez que se enfrenta a un entrenamiento físico de este nivel, algo que ha sorprendido incluso a quienes la recuerdan por su papel en 'Juego de Tronos'. Sin embargo, Turner ha explicado que aquel trabajo no requería el mismo esfuerzo corporal, ya que su personaje no protagonizaba escenas de acción directa.

El reto de 'Tomb Raider' supone, por tanto, una ruptura total con su pasado interpretativo, cuyos resultados no se verán en pantalla hasta, previsiblemente, 2027. |